La Dirección de Negocio Minorista propone modificar la RVO de 2026 justificándose en la «desaceleración del segundo semestre». Pero la realidad de nuestras oficinas es otra: verbalmente, indicaron que la consecución real de la red está en un 60-65% de lo que teóricamente deberíamos llevar acumulado.
Ante esta situación, analizamos lo bueno y lo malo de su propuesta:
LO BUENO: Un «salvavidas» necesario
- Más puntos en el mínimo: Suben los puntos, con lo que el mínimo para el crédito representa el 40% del máximo, en recursos familias al 50% y en clientes comprometidos al 70%.
- Premio al esfuerzo extraordinario: Para las oficinas o gestores que, a pesar de la coyuntura, consigan tener un año excelente, la bolsa de hasta 20 puntos adicionales de destope es una oportunidad real de inflar la nómina.
LO MALO: La letra pequeña que rechazamos
- La trampa del Destope de “Consistencia» (5 puntos): Exigen el 85% de cumplimiento en todos y cada uno de los objetivos comunes de la oficina. Si fallas en uno solo por culpa del mercado, pierdes los 5 puntos enteros de golpe.
- Destopes imposibles: Mantener tramos de destope al 100-105% anual en un segundo semestre contractivo es vender humo.
- Foco concentrado: El 67% del peso de la RVO sigue concentrado en seguros, pasivo, clientes comprometidos, intermediación y crédito.
Conclusión: No es un regalo, es su obligación
La empresa reconoce implícitamente que el escenario comercial ha cambiado y adapta los mínimos de la RVO para evitar que el sistema deje de cumplir su función incentivadora, pero no aborda los problemas de fondo del modelo.
Hay un detalle que nos parece especialmente significativo: la propia justificación del cambio por la «esperada desaceleración del segundo semestre». Eso supone admitir que las previsiones comerciales sobre las que se diseñó la RVO ya no se corresponden con la realidad.
